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lunes, 27 de julio de 2009

¿DESARROLLO RURAL?

¿DESARROLLO RURAL?

Miguel Ángel Sandoval


Al momento de redactar esta nota, hay reuniones entre sectores campesinos y Gobierno. En un estira y afloja clásico, las organizaciones campesinas exigen el cumplimiento de sus demandas y denuncian el abandono del campo por las últimas administraciones. En este punto tienen razón. La institucionalidad agraria se ha desmantelado en los últimos años. El MAGA es una sombra de lo que fue y los nuevos programas no alcanzan para tapar esta realidad. Los hechos como siempre, son testarudos.


Adicionalmente, se demandan soluciones que van desde la exigencia de una reforma agraria integral, a programas ágiles de fertilizantes o recursos para arrendamiento de tierras. Ello junto a la urgencia de solución para conflictos añejos, deudas impagables, ocupaciones más o menos recientes, en suma, un abanico de problemas que demanda del concurso de la casi totalidad de instituciones que tienen que ver con el campo.


Como las comisiones de Gobierno no funcionan, las organizaciones campesinas ven en las medidas de hecho una manera de llamar la atención primero y luego de encontrar las soluciones necesarias. Estas medidas, pacificas y legitimadas por el mismo discurso democrático, se convierten por la miopía política de muchos funcionarios, y sobre todo por voceros de las cámaras empresariales, en desafíos al Gobierno, en ingobernabilidad en un freno al desarrollo económico del país, y en todas esas tonteras.


En verdad que la ingobernabilidad viene del hecho que los operadores políticos del Gobierno no alcanzan a entender la urgencia de las demandas campesinas, mientras que los voceros del empresariado, se mantienen fieles a la política del azadón. Y sobre todo, por la irritación que se acumula en el campo, porque se intuye que hay un Gobierno que podría actuar de manera diferente y no continuar con las viejas prácticas. Así, vimos al Presidente en una asamblea campesina, y ello es en sí mismo un pasito pero insuficiente.


Lo que queda claro es que hacen falta recursos frescos para el campo y que no se ve que exista de parte de los encargados del tema nada que anuncie que se puede modificar la ruta actual. Y para ponerle la tapa al pomo, los famosos bonos que tanta tinta ha hecho correr, tienen apenas una asignación de 75 millones para el campo, lo cual como se puede fácilmente entender, es una especie de saludo a la bandera. Y sólo para que se tenga una idea, hace unos pocos años una organización campesina planteó en un plan de emergencia, que hacía falta para iniciar la recuperación productiva del campo, alrededor de 900 millones. Como se ve la brecha es muy grande.

lunes, 20 de julio de 2009

LA OLA CAMPESINA

LA OLA CAMPESINA

Miguel Ángel Sandoval


De un día a otro vemos que en Guatemala el asunto agrario esta en la mesa y como desde hace muchos años, sin solución. Van y vienen Gobiernos y el asunto sigue igual que siempre, con miseria, inseguridad alimentaria, exclusión, etcétera. Mientras tanto las organizaciones campesinas, se organizan, defienden sus derechos, hacen demandas, gritan, manifiestan, paran carreteras, ocupan edificios y luego de alguna mesa de dialogo, todo sigue igual.


Apenas hace una semana que se hizo de conocimiento público la Política Nacional para el Desarrollo Rural Integral –PNDRI- en donde participaron en su discusión y elaboración con el Gobierno, unas treinta organizaciones campesinas, de desarrollo, de investigación, religiosas, incluso académicas. Sin duda un documento que expresa consensos importantes. Pero no hay que confundir los sueños con las realidades.


Es en efecto una propuesta de política que primero, para ser efectivamente un instrumento para el desarrollo rural, debe ser convertida en ley del país y en ello el Congreso tiene un rol de primer lugar. Si se respeta el consenso existente entre las organizaciones sociales y campesinas que velan por el desarrollo rural, parecería lo mas lógico que los congresistas la aprobaran y convirtieran en ley de la republica. Aunque ya sabemos que el congreso es experto en recibir un tigre y sacar del mismo un camello, o en su defecto, una rana saltarina.


Pero lo más grave del tema es que la política para el desarrollo rural no cuenta para su impulso y desarrollo al momento de ser ley, con un solo centavo. Es decir que nació sin el pan bajo el brazo y ello le condena a la inanición, por lo que dirigentes sociales la califican ya como una burla demagógica. Habría que tener en cuenta que desde hace años el tema campesino sigue el mismo camino. Mesas para propuestas, diálogos ante las demandas, fondos pequeños que se evaporan, cerrazón de funcionarios, y de nuevo el mismo circulo vicioso.


La pregunta que queda en el ambiente podría plantearse así, ¿estamos ante el inicio de un nuevo ciclo de engaños a los campesinos? Digo esto pues contar con una política consensuada para el desarrollo rural pero sin fondos, equivale a lo mismo que pescar un tiburón en la carretera Roosevelt. Aunque los próximos días nos permitirán evaluar el rumbo que siga este espinoso asunto, pues de acuerdo con informaciones que circulan de boca en boca, para la semana que inicia el 20 de julio, una de las organizaciones que ya emplazó al gobierno, estaría movilizando a sus bases a nivel nacional y con toda seguridad otras están ya bastante inquietas. Veremos.