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lunes, 31 de agosto de 2009

EL HAMBRE NO ESPERA

Letra con Filo

EL HAMBRE NO ESPERA

Miguel Angel Sandoval

Es tiempo de tomar el toro por los cuernos. Hace falta unificar toda la institucionalidad agraria bajo un mando y orientación única.

En el año 2001 se hizo un escándalo al saber que en Camotán o Jocotán, la gente se moría de hambre. Las buenas conciencias se preocuparon y una amplia campaña nacional vio el día. Incluso gente de la iniciativa privada hizo gestos sorpresivos, aunque el gobierno de Portillo, no hizo mayor cosa. Hoy el asunto tiene otras connotaciones y es más grave. La denuncia del hambre es una especie de pulso político y no un llamado de alerta y cambio de rumbo, ante lo mal que andan las cosas en el llamado Corredor Seco y el país entero.

Y las previsiones son de espanto. Se dice que en Chiquimula, Jutiapa, Zacapa y Jalapa, hay riesgo para unas 270 mil personas. Sin embargo, fuentes de la FAO citadas por Plataforma Agraria, dicen que la hambruna puede llegar a unos dos millones de personas, con lo cual se estaría en condiciones para las cuales parecería que no hay salida, salvo el que la gente se muera de hambre. En este contexto, el primer encargado de la Oficina de Seguridad Alimentaria deja el barco y se va para su casa. El tema es de primer nivel y coincido con Plataforma Agraria en que se declare una emergencia nacional, se den recursos par enfrentar la crisis y se otorgue acceso a la tierra y otros recursos productivos a la población campesina. La situación es dramática.

Hay que entender que la hambruna se produce en medio de una crisis del capitalismo a nivel mundial, con fenómenos como el del Niño con la sequía que le acompaña y ahora lo sabemos, con la apuesta económica de los últimos años sin resultados, al grado que el Ministerio de Economía señala al TLC como un gran fracaso.

Es tiempo de tomar el toro por los cuernos. Hace falta unificar toda la institucionalidad agraria bajo un mando y orientación única. No se puede por más tiempo vivir en medio de la competencia de los funcionarios del MAGA, Prorural, SAA, Fontierra, Fonapaz, y toda la institucionalidad que no funciona y que entre ella misma, se pone zancadillas. A esto se debe agregar la urgente aprobación de la ley para el desarrollo rural integral, aprobar tribunales agrarios, y definir una política clara para el sector. Es lo menos.

La crisis alimentaria, si algo pone sobre la mesa, es que indígenas y ladinos sufren hambre por igual. Y si ahora vemos la atención concentrada en el corredor de oriente, no hay que olvidar que ello ocurre en el valle del Polochic, en Huehuetenango, San Marcos, y en el resto del país. No es casual que Cohesión Social haya escogido unos 40 o 50 municipios en pobreza extrema, ni que antes Segeplan nos hablara de dos tercios de los municipios en estado de calamidad.

lunes, 27 de julio de 2009

¿DESARROLLO RURAL?

¿DESARROLLO RURAL?

Miguel Ángel Sandoval


Al momento de redactar esta nota, hay reuniones entre sectores campesinos y Gobierno. En un estira y afloja clásico, las organizaciones campesinas exigen el cumplimiento de sus demandas y denuncian el abandono del campo por las últimas administraciones. En este punto tienen razón. La institucionalidad agraria se ha desmantelado en los últimos años. El MAGA es una sombra de lo que fue y los nuevos programas no alcanzan para tapar esta realidad. Los hechos como siempre, son testarudos.


Adicionalmente, se demandan soluciones que van desde la exigencia de una reforma agraria integral, a programas ágiles de fertilizantes o recursos para arrendamiento de tierras. Ello junto a la urgencia de solución para conflictos añejos, deudas impagables, ocupaciones más o menos recientes, en suma, un abanico de problemas que demanda del concurso de la casi totalidad de instituciones que tienen que ver con el campo.


Como las comisiones de Gobierno no funcionan, las organizaciones campesinas ven en las medidas de hecho una manera de llamar la atención primero y luego de encontrar las soluciones necesarias. Estas medidas, pacificas y legitimadas por el mismo discurso democrático, se convierten por la miopía política de muchos funcionarios, y sobre todo por voceros de las cámaras empresariales, en desafíos al Gobierno, en ingobernabilidad en un freno al desarrollo económico del país, y en todas esas tonteras.


En verdad que la ingobernabilidad viene del hecho que los operadores políticos del Gobierno no alcanzan a entender la urgencia de las demandas campesinas, mientras que los voceros del empresariado, se mantienen fieles a la política del azadón. Y sobre todo, por la irritación que se acumula en el campo, porque se intuye que hay un Gobierno que podría actuar de manera diferente y no continuar con las viejas prácticas. Así, vimos al Presidente en una asamblea campesina, y ello es en sí mismo un pasito pero insuficiente.


Lo que queda claro es que hacen falta recursos frescos para el campo y que no se ve que exista de parte de los encargados del tema nada que anuncie que se puede modificar la ruta actual. Y para ponerle la tapa al pomo, los famosos bonos que tanta tinta ha hecho correr, tienen apenas una asignación de 75 millones para el campo, lo cual como se puede fácilmente entender, es una especie de saludo a la bandera. Y sólo para que se tenga una idea, hace unos pocos años una organización campesina planteó en un plan de emergencia, que hacía falta para iniciar la recuperación productiva del campo, alrededor de 900 millones. Como se ve la brecha es muy grande.